Premiar a los hijos con golosinas

Posiblemente no sea lo más habitual o lo más recomendable pero todos, debemos reconocer, que hemos caído en la tentación de ofrecer algo goloso para obtener que nuestros hijos hagan lo que queremos.
Nuestro papel como educadores debe tratar de obtener que realicen alguna tarea sin necesidad del chantaje dulce, pero así mismo todos hemos crecido con alguna que otra golosina en nuestro estómago. Como toda acción debe tratarse con equilibrio porque el paladar de los más pequeños necesita de vez en cuando disfrutar del sabor de los caramelos o las gominolas.
Luchar contra lo inevitable resulta complicado y por tanto los hijos se van a ver tentados por los dulces y los padres por hacer uso de esa tentación como reclamo o recompensa.
Nuestra recomendación es inculcar con responsabilidad las tareas obligatorias a realizar como puedan ser los deberes, recoger los juguetes,…y premiar con los dulces no de forma habitual sino de forma esporádica y con el factor de la sorpresa como definitivo.
Alegrarles de vez en cuando y de forma ocasional como en un cumpleaños o celebración especial con las gominolas nos ayudará a mantener el control sobre esta actitud. La mejor dieta está claro que no incluye los dulces, pero se puede premiar con gominolas más sanas, sin azúcares o con gelatinas. Pero de forma esporádica permitirle el consumo de los clásicos caramelos o snacks salados también puede ser educativo. El niño aprenderá que debe llevar una dieta sana pero que existe una recompensa dulce que puede llegarle cuando menos se lo espere y por tanto la valorará mucho ms y en su justa medida. ´
Asimismo podemos incluir otro tipo de premios como la más importante, la atención de los padres y combinarlas con el consumo de caramelos juntos. Y si los relacionamos con actividades en familia todavía mejor. Por ejemplo, premiarle con ir al cine y permitirle el consumo de dulces durante la proyección o salir de excursión y a la llegada compartir una bolsa de gominolas o snacks entre todos.
Premiar el esfuerzo de los niños también puede ser educativo, lo importante no ha de ser caer en una rutina cómoda o en el chantaje, ya que de esta manera el pequeño aprenderá que resistiendo hasta el final, hasta que no le ofrezcan las gominolas deseadas no va a hacer lo que deseamos.

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